Tu presente, no es tu futuro.

Aquí y ahora, sin duda es una de las frases que más hemos escuchado y sobre todo en estos días en donde nuestro presente se ve amenazado por un futuro completamente incierto.

Y la verdad, es que siempre fue incierto, nunca lo hemos podido controlar, solo que creemos que al pensar todo el día en lo que pasará mañana lo tenemos todo bajo control.

Pero no, nos damos cuenta que es esa falsa seguridad la que nos causa esa incertidumbre, el vivir en nuestro presente con un futuro que aún no está.

Una de las causas de mayor sufrimiento, es la desilusión, y eso va de la mano, con el saber que tienes todo bajo control y de repente todo eso cae. No tenemos nada externo bajo control, solo a nosotros mismos, y con esto me refiero, que lo único en nuestra vida que si podemos manejar y conocer en profundidad, es a nosotros, a cada uno, a cada ser interno, a cada alma.

Si vives diariamente preocupada de mantener quien “eres”, que haces, como lo haces, que nombre llevas, ocupas espacio de tu consciencia en vez de crear nuevas experiencias de conexión y conocimiento propio, dejas de lado y alejas la posibilidad de descubrirte si estas constantemente manejando todo lo externo por un posible futuro de ese “ser” que mantienes gracias a tu recuerdo diario de “quien crees ser”.

Y aquí es donde viene otra frase, ¿y que pasa si no hay un mañana? ¿habrás vivido todos tus días ocupando tu valioso tiempo y preocupación en quien fuiste y en quien quizás puedas ser? O ¿abrirías la puerta a conocerte en distintas facetas y oportunidades de autodescubrimiento infinito?

Y si te preguntan, ¿quién eres hoy?, pero quien eres en el fondo de todo lo que se ves en el espejo en las mañanas, ese cuando está sol@, el/la que queda cuando todos se van, ¿podrías responder?

Una de las causas mas importantes de la depresión y la enfermedad ya sea física y/o emocional, es que condicionamos nuestra capa externa, cuerpo, a vivir bajo la influencia de nuestros pensamientos y estos van condicionando nuestras emociones, y así éstas van condicionando nuestros movimientos, y estos nuestra energía y por ende nuestra fuerza vital. Nuestra Vida.

En resumen, se podría entender algo como… nuestros pensamientos diarios son nuestra vida. Si supieras esto desde el inicio de tus días, me imagino que te preocuparías cada día de alimentarlos de la mejor manera para que así tu vida se viva llena de buenas energías, pensarías conscientemente cada idea. Y vivimos, al contrario, en un piloto automático interminable, en el que nos sumergimos y ojalá nunca salgamos porque tenemos miedo de encontrarnos con esos pensamientos del subconsciente que guardan nuestra información pura, donde realmente quiere sentir y estar nuestra alma, mejor la bloqueamos en nuestro diario vivir para así seguir y seguir, ¿si total de algo hay que vivir o no? Y cuando aparece algún signo o síntoma, lo tapamos, para no enfrentar, y cuando hay que enfrentarlo, porque día a día la Vida te lo muestra, saca algo que te hace vibrar y te hace dudar, nos alejamos, corremos y nos escondemos, ¿de quién? De uno mismo, de tu ser, de tu Yo que te está hablando.

Es necesario aprender a vivir conscientes en el sentido más elevado, desde la base consciente de quién eres, para saber realmente que es lo que quieres, y que es lo que estas destinado a entregar en tu pasada por la tierra, porque si no lo haces, quieras o no, tarde o temprano tu alma gritará de alguna forma que por ahí no es, aunque no quieras, terminaras viéndolo. Viéndote.

Bienvenid@ al infinito camino del autodescubrimiento.

Abrazo.

Anastasia Arechaga.

Foto Mirte Neline.

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